Es bastante común considerar la función del mantenimiento como “un mal necesario”, ya que sólo se recuerda su valía cuando se resuelven las averías importantes que están impidiendo la buena marcha del establecimiento. El que las cosas se deterioren de forma imprevista, se admite sin un estudio serio de las causas que lo provocaron.
Es preciso evolucionar a una situación distinta, aplicando los nuevos conceptos de “Mantenimiento beligerante”, introduciendo en nuestro trabajo diario la inquietud por una realización adecuada, dando respuestas concretas a problemas también concretos. |